Memorias del Ateneo

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Memoria

Motivados por formar nuevos dirigentes políticos, como así también para instruir a aquello jóvenes que ocuparía un lugar en la comisión central  y viendo la ausencia de una generación que suceda en los próximos años,  se gesta la idea de conformar el Ateneo Juvenil de la Sociedad Rural de Chajarí. absa forex rates

Es así como un grupo de jóvenes, comienza a reunirse planteándose diversos objetivos, interiorizándose con las necesidades de algunos sectores, sus  falencias, como también, instruyéndose e involucrándose en las mismas.

Corría el mes de abril del año 2010, cuando se convoca a un primera reunión, con unos pocos concurrentes comprometidos con el sector agropecuario, la misma se llevo a cabo para organizar un primer beneficio, que le daría una pequeña entrada económica al grupo, para poder confeccionar la vestimenta que los distinguiría e identificaría, en los futuros encuentros con los demás ateneos.

Con motivo de festejar pascuas se realiza una fiesta, en las instalaciones de la sociedad rural. No tuvo mucha concurrencia, ingresaron alrededor de 180 personas, pero lo recaudado sirvió para  comenzar a tener fondos propios.

Las reuniones se hicieron cada vez más frecuentes y con mas convocatoria, en las mismas, además de defender e intentar buscar soluciones para el sector agropecuario, el grupo comienza a solidarizarse y empieza a notar que puede contribuir y ayudar desde el accionar a la sociedad.

Fortalecidos como grupo, un poco mas encaminados y con el apoyo de la comisión central de la sociedad rural de Chajarí, el 1 de junio de ese año, con su respectivo estatuto, se conforma la comisión del ateneo.

Haciendo un balance de lo recaudado en la primera fiesta, siendo esta la única fuente de ingreso hasta el momento, se decide apostar una vez más y realizar otra. Doblando la convocatoria se logro recaudar algo más de dinero.

Como iniciativa de algunos de los Integrantes se organizo un Viaje Benefico a Escuelas Hogar y Escuela de Alta Montaña en Provincia de Salta. Conseguimos llenar 5 camionetas. Empezamos a pedir donaciones de todo tipo a los vecinos, que como siempre fueron muy generosos y solidarios; cada uno con su aporte, nos ayudo a cumplir con aquel objetivo. Nosotros fuimos los encargados, de clasificar, remendar y ordenar  todas aquellas cosas que llegaron a la sede de nuestra sociedad rural, una vez realizado eso, completamos comprando algunas de las cosas que creíamos eran indispensable llevar: alimentos, ropa, útiles escolares, artículos de limpieza, juegos, entre otras cosas. Mediante un convenio con el Ejercito Argentino conseguimos hospedarnos en el Ejercito de Salta. Visitamos la Escuela Hogar de San Antonio de los Cobres, Escuela de Olacapato, Escuela de Pocitos y Escuela de Tolar Grande donde solo a tres de ellas se accede con vehículos especiales por las condiciones de los caminos. Fue una experiencia única que marco la vida de los Ateneistas.

Llega en agosto de ese año, la primera expo como grupo ateneísta. Se participo de la misma instalando una carpa institucional, en conjunto con la Universidad Autónoma de Entre Ríos. En ella organizamos un debate con Agrodiputados Nacionales, el cual fue enriquecedor y productivo para quienes participaron.

Al mismo tiempo, dentro del predio se arma un pequeño bar, buscado una vez más, generar recursos económicos para solventar los distintos gastos. El mismo,  comienza a funcionar  en un pequeño espacio, entre piso de piedras, mesas y sillas prestadas, barra improvisada y con pocos elementos propios,  en este contexto nace “El Bebedero Bar”, emprendimiento que nos respaldaría para poder asistir al próximo encuentro con jóvenes ruralistas.

Con lo recaudado en dichos eventos, pudimos viajar a Gualeguaychú; nuestro primer encuentro con Ateneos FARER. Uno de los primeros objetivos planteados, se cumplía. Fue la primera experiencia de este tipo, después de esta, volvimos convencidos que estábamos en el camino acertado, que la manera de cambiar y mejorar la realidad era involucrándonos.

Consolidados como grupo, buscando distinguir nuestros valores, creencias y costumbres que crean la identidad de un pueblo y en conmemoración al día de la tradición, el 10 de noviembre se organiza un día de destreza.

Al finalizar este evento, nos encontramos con excedentes de los alimentos adquiridos para dicho festejo; surge de esta manera, por parte de uno de los integrantes, la idea de donar los mismos a una escuelita albergue que él conocía y visitaba frecuentemente; ubicada en Paraje Fortuna a unos 30km de Chajarí. Al llegar hasta allí y escuchar a la directora de la institución, advertimos  las carencias que había, las necesidades y el abandono por parte del estado,  es por esto que desde nuestro lugar, se intenta mediar con este, para que los chicos que allí concurrían pudieran, principalmente, alimentarse todos los días adecuadamente, contar con los materiales para el desarrollo de la vida cotidiana y un edificio propicio y habitable.

No habiendo obteniendo respuestas favorables por parte de quienes  deberían hacerse cargo de dichas cuestiones, el ateneo resuelve colaborar y ayudar a esta institución. En primera instancia, luego de analizar la situación, se comienza a hacer entrega de carne para el comedor escolar. Es este el punta pie para consumar las acciones de asistencia, que hacia tiempo venían rondando al grupo, pero no encontraba como concretarlas.  Al pasar el tiempo y entrar en contacto con los niños, nos dimos cuenta que las falencias era muchas y de todo tipo. Que no solo faltaban alimentos, también necesitaban ropa, libros, útiles, juguetes, entre otras cosas. Es así como en conjunto con la comunidad, se pone en marcha la recaudación de todo aquello que podía sobrar en algunos hogares y que tanto faltaba en este lugar.

Si bien todas las donaciones eran bienvenidas, queríamos regalarle algo a cada chico. Aprovechando que se acercaba el día del niño, se realizo la primera campaña del juguete; para la cual contamos con muy buena predisposición por parte de los vecinos, que aportaron y colaboraron desinteresadamente. Fuimos nosotros los encargados, de la selección, clasificación y entrega de todo lo recibido.

Cerramos el año con dos fiestas más. Una con motivo de festejar Navidad, en la que ingresaron 1200 personas y para celebrar año nuevo se realizo la otra, en la que participaron 1800, superando la convocatoria de las anteriores.

Arrancamos el año 2011 convencidos, que con el aporte brindado y después del intento de articular los medios, las entidades gubernamentales darían los paso siguientes para el mejoramiento de la situación del establecimiento educativo de fortuna; sin embargo, al empezar el año lectivos, nos encontramos con la misma problemática y una vez mas el ateneo decide cooperar llevando  la carne que los niños necesitaban para alimentarse a diario, como así también consiguió donaciones de diferentes comercios y de la comunidad para poder llevar pan, facturas y alimentos todas las semanas. De esta manera entablamos una relación con los niños y el personal muy amena, pero casi sin conocernos; razón por la cual  recibimos la invitación de los alumnos para acudir y compartir un día un juntos.

Nos lleno de felicidad y emoción dicha propuesta y en poco tiempo organizamos todo para asistir. Fue un día de invierno, cuando llegamos hasta la escuelita todos juntos. Nos recibieron alrededor de 30 chicos, con besos, abrazos y cariño al por mayor.

Allí, los agasajamos con un asado, además de llevar la comida semanal, juguetes y útiles escolares. Compartimos un día soleado, volviéndonos un poco niños nosotros también. Jugamos al futbol, nos revolcamos en el suelo, corrimos, saltamos y recibimos demostraciones de afecto. Al entrar en contacto con los chicos percibimos que no solo faltaban cosas materiales, sino también amor, contención y cariño en aquel lugar.

Escuchar las historias de muchos de ellos, nos erizaba la piel. Saber que algunos no tienen padres o estos no los pueden tener consigo por diversos motivos, hizo que entendiéramos porque era tan importante nuestra presencia, ese día, allí.

Nos fuimos del lugar con la promesa de volver, sin dudas, fueron estos pequeños quienes nos enseñaron y dejaron mas cosas en nosotros, que nosotros en ellos.

A la par de esta actividad y de este compromiso que sellamos con la escuela albergue hasta el día de hoy se realizaron otras asistencias. Tales así como, proporcionar becas a 10 estudiantes de la Universidad Autónoma de Entre Ríos; a fin que no se cierren por falta de alumnos, dos de las carreras que se dictan en nuestra ciudad.

Otras de las labores que consumo el ateneo, fue brindar apoyo económico para cuatro chicos con capacidades diferentes y de pocos recursos, para que pudieran practicar equinoterapia en una escuela que enseña este deporte.

Ese año en el marco de la exposición rural, fuimos los encargados de efectuar una de las charlas, para la cual elegimos traer  al Licenciado en Economías: Carlos Melconian. La misma fue abierta y gratuita. Conto con una gran convocatoria, se hicieron presentes alrededor de 400 personas, que quería escuchar acerca de lo que enseñaba y aconsejaba el reconocido disertante.

Nuevamente reabrimos las puertas de “El Bebedero”, nuestro barcito. Un poco más organizados y con algo más de experiencia que el primer año, pero con la misma precariedad. Pese a eso, los resultados fueron muy positivos y lo recaudado fue de gran ayuda para poder seguir trabajando y asistiendo a la comunidad como tanto nos satisface hacerlo.

Viendo que contábamos con la colaboración de la gente de nuestra ciudad, con un grupo de trabajo estable, responsable y comprometido, decidimos volver a ir lejos con nuestra asistencia social.

Nace la idea de realizar un viaje hasta Formosa a un escuelita ubicada en el límite con el Paraguay, a unos 1200 km de nuestra localidad.

Viajamos 6 hs hasta llegar a Formosa y al otro día 9horas entre caminos precarios, de tierra y rodeados de selva que nos condujeron hasta la Escuela Nº 14 Fortín Lamadrid.

Al llegar nos encontramos con un pequeño asentamiento de unas 25 familias que nos esperaba para celebrar nuestra llegada. Arribamos al lugar con alimentos, ropas, útiles, juguetes, medicamentos, libros, agua, entre otras cosas, que toda la comunidad se dispuso a ayudarnos bajar de las camionetas. Nos encontramos con un paraje que carecía de todo, menos de ingenuidad, voluntad y sinceridad.

Las condiciones de vida de aquellas personas, nos eran totalmente ajenas y hasta indescriptibles. Imposible de imaginar, que en la época en la que vivimos existan sectores tan humildes y desprovistos de las cosas básicas para el desarrollo de la vida cotidiana.

En aquel lugar no había agua potable;  la misma se conseguía a través de un sistema de canaletas que recolectaba el agua de lluvia, la que luego era utilizada. Carecían de luz eléctrica. No existía una salita de primeros auxilio, ni un medico en las cercanías; el centro de asistencia más próximo se encontraba a 3hs de allí. Y por supuesto no había medios de comunicación, no había radios, tampoco televisión, mucho menos computadoras y celulares.

El edificio escolar era precario, no tenía piso, las ventanas no poseían vidrios, las paredes estaban despintadas, no contaban con pizarrón, solo con unos poquitos bancos para desarrollar la enseñanza.

Los dos días compartidos con estas familia son de aquellos que no se borran de la memoria, la postal de aquel lugar quedará  grabada en nuestras retinas. Cada uno de nosotros trajo consigo alguna anécdota y sin duda un aprendizaje que jamás olvidaremos. Ver la situación y las condiciones en la que viven estas personas, nos hizo reflexionar y  valorar las simples y sencillas cosas, que muchas veces, en la vorágine de la vida cotidiana, no apreciamos.

Después de casi dos años de trabajo, nuestro ateneo se hace conocido por toda la sociedad chajariense, motivo por el cual comenzamos a recibir notas solicitándonos ayuda de distintos tipo, en diferentes entidades.

Finalizamos el año enriquecidos de nuevas experiencias, buenas anécdotas, fortalecidos plenamente como grupo y comprometidos íntegramente con nuestra labor. La recompensa recibida a tanta dedicación, se vio reflejada en la amplia convocatoria que tuvieron las últimas dos fiestas de ese año; a la que asistieron 2800 personas para el festejo de navidad  y más de 3000 en la de año nuevo.

El 2012 nos encontró muy unidos, con un fuerte respaldo económico y reconocidos por nuestro accionar solidario.

Como es habitual, comenzamos nuestro trabajo. Lo primero que hicimos fue releer las notas que nos habían llegado, luego elegimos, analizamos, acordamos y decididos ayudar a las instituciones, que a nuestro parecer, mas lo necesitaban.

Una de las elegidas, para brindar nuestro apoyo  fue Adardicha. Esta, es una asociación de padres o familiares directos de personas discapacitadas, cuyo objetivo es lograr la inserción social y laboral de aquellos que poseen capacidades diferentes. En esta institución, los jóvenes atendidos y coordinados por profesores, realizan diferentes actividades como son la elaboración de distintos adornos, también cocinan huevos de pascuas y bombones, que posteriormente son vendidos en la feria franca de la ciudad. Embolsan y venden abono orgánico sellado y tienen venta de bolsas de consorcio. Todo esto se realiza a fin, que los jóvenes aprendan como manejarse y desarrollarse en la sociedad.

En la nota que nos hicieron llegar, nos pedían ayuda económica para poder pagar los salarios de un de los docente y uno de sus colaboradores.

Nos acercamos hasta la institución para conocer la misma, la gente que allí trabajaba, como se conformaba y los alumnos que allí asistían. Nos quedamos anonadados al ver las instalaciones que tenían, los espacios eran poco aptos para desenvolver los talleres de estos niños. El edificio no contaba con los sanitarios para discapacitados, las paredes de las salas donde trabajaban estaban llenas de humedad, los pisos deteriorados y la cocina no tenía las condiciones necesarias para poder dictar las clases culinarias.

Inmediatamente tomamos la decisión de acondicionar algunas áreas, para que los chicos pudieran estar cómodos en las horas que allí permanecían. De esta manera se realizo el revoque exterior e interior de todo el edificio, se coloco pisos nuevos, se cambio las aberturas y se reacondiciono la cocina, colocando el revestimiento e instalación de mesa y bajo mesada.

Una vez concretada toda las refacciones, solo faltaba pintar, así que pusimos manos a la obra y todo el ateneo se dirigió a realizar esta tarea.

Viendo que era necesario generar un pequeño salón en el predio de nuestra sociedad rural, donde pudiéramos realizar nuestras reuniones, como así también las de comisión directiva; el ateneo pide permiso a las autoridades de la institución para generar este espacio. Las respuestas fueron altamente positivas. No solo que nos permitieron realizar dicha obra, sino que también se nos ofrecía y proponía construirla, de tal manera que en los días que se llevara a cabo nuestra exposición rural “El Bebedero Bar” funcionara en este lugar.

Sin perder tiempo, se realizo el proyecto y comenzó la construcción de la obra.

En mayo de este año se acercó una asociación, sin fines de lucro, llamada “Raíces y Alas”. La cual ayuda y asiste a niños de bajos recursos económicos, brindándole talleres, apoyo escolar y proporcionándole la merienda.

Estas actividades se realizaban en un salón ubicado en un barrio periférico de nuestra ciudad, que los mismos vecinos e integrantes de esta ONG levantaron. La construcción solo contaba con un tinglado y el cerramiento del mismo. Sin revoque, solamente con contra piso, las aberturas sin colocar, sin luz, ni sanitarios y sin cocina.

Luego de concurrir al lugar, compartir una tarde de merienda y juegos con los niños constatamos la precariedad de las instalaciones, entonces decidimos colaborar con ellos. Se les brindó los materiales necesarios para terminar el techado de la cocina, como así también la terminación y colocación de los artefactos sanitarios.

Desde hacia tiempo estaba presente la idea de realizar un congreso, no sabíamos en que marco, cuando, dirigido a quienes, ni a cuantas personas. Con el trascurso de los meses, al incrementarse el número de ateneístas, ver los buenos resultados, la disposición de todos y el buen trabajo en equipo que hacíamos, empezamos a trabajar sobre esto. La idea dejo de serlo, y una vez mas el ateneo se proponía un nuevo objetivo. Después de un gran trabajo, de mucho compromiso por parte de todos los integrantes, el 21 de julio logramos concretar aquel proyecto y realizamos nuestro primer congreso regional de ateneos.

Contamos con la presencia de ateneístas provenientes de las provincias de Corrientes, Santa Fe, Chaco y Entre Ríos

Fue un día muy productivo, cargado de enseñanzas, reflexiones y aprendizajes. Al terminar realizamos una cena con todos los jóvenes que participaron  del mismo y para concluir abrimos las puertas del salón para dar comienzo a una nueva fiesta con motivo de celebrar el día del amigo.

Cuando menos acordamos, estábamos a dos meses de nuestra expo rural. Así que, luego de hacer un balance del congreso, altamente positivo en todos los aspectos, nos pusimos a trabajar para el próximo evento.

Al igual que el año anterior, se nos encomendó dos charlas. Esta vez optamos por elegir para una de estas al Economista Tomás Bulat; la que convoco alrededor de 400 personas. Y para la otra preferimos contar con la presencia del también economista, Jose Luis Espert, a la que concurrieron 330 personas.

Para esta fecha, la construcción de nuestro bar estaba culminada, por lo que pudimos inaugúrarlo y trabajarlo durante la feria. Tuvimos el honor de recibir en el a la dirigencia de CRA, FARER, a los integrantes de comisión directiva de nuestra y otras sociedades rurales, entre otras personas. Una vez mas el trabajo en equipo y la unión del grupo se noto y quedo reflejada a la hora de trabajar.

En agosto realizamos la segunda campaña del juguete, fue tan grande la repercusión que tuvo y tantas fueron las donaciones, que no solo alcanzo para llevar a la escuela de fortuna, sino que también se decidió hacer entrega al Hospital Santa Rosa, perteneciente a nuestra localidad y a Raíces y Alas.

Otra de las instituciones que nos solicito colaboración fue “El Refugio”. Esta asociación brinda ayuda educativa y todos los días sirve la merienda a 38 chicos de un barrio periférico de nuestra ciudad. Nos requirieron algunas mochilas y unos pocos útiles escolares, porque había niños que no los poseían. El ateneo resolvió, comprar una mochila para cada uno de los concurrentes a este centro, como así también, donarles todos los útiles que necesitaba para poder asistir a los establecimientos educativos con sus propios elementos.

Las notas con pedidos nos siguen llegando, cada vez se incrementan más y nosotros intentamos ayudar y solventar todo lo que esta a nuestro alcance.

Estamos convencidos que ayudando, colaborando e involucrándonos, de la manera que lo hacemos, podemos contribuir a mejorar la realidad que hoy nos rodea. Sabemos que de aquí, nada nos llevaremos en el bolsillo, pero si mucho en el corazon. Las tareas que realizamos y la asistencia social que brindamos, no son nada más y nada menos, que caricias para el alma de cada uno de los integrantes del Ateneo Juvenil Sociedad Rural de Chajarí.